Medina Mayrit Madrid

Nuestros Baños Árabes se encuentran bajo una estructura de aljibe de cientos de años de antigüedad. Estos han sido recuperados utilizando los materiales típicos de la época, que junto con sus aguas, perfumes y decoración trasladan a sus visitantes a la magia de la era mudéjar.

El Hammam consiste en tres salas de agua con diferentes temperaturas: una templada con tres piscinas (tepidarium) a 36º C, caliente (caldarium) donde el agua llega a los 40º C y la fría (frigidarium) con una poza a 15º C.

El recorrido se completa con una sala de vapor (baño turco) y una sala de descanso con fuente de té y agua: un ambiente único donde la total distensión se alcanza con un masaje relajante o exfoliante y la aromaterapia.



Beneficios del Hammam

Si quieres eliminar toxinas a la vez que relajas tu mente, huir de la rutina y del estrés... ¡Escápate al Hammam!

Ya de por si el mero hecho de entrar en contacto con el agua el cuerpo tiende a la relajación. Si a eso añadimos el ambiente recreado, con la luz tenue, los aromas especialmente singulares, la música suave y el ambiente silencioso tenemos un poderoso bálsamo antiestrés.

El secreto del Hammam es combinar el calor, el frío, el agua y el vapor: El contraste de las temperaturas de la piscina caliente y fría tiene un fuerte efecto estimulador de la circulación sanguínea. También provoca la eliminación de toxinas por el exceso de sudoración que produce una atmósfera saturada de vapor de agua, lo que si acompañamos de la ingestión abundante de líquido ayuda a la mejor filtración renal. Siendo de gran ayuda, a su vez en los procesos de reducción de peso corporal.

Historia del Hammam

La costumbre del baño público procede en nuestra civilización de los atletas griegos, pero fueron los romanos los que los transformaron en una institución pública.

Con la llegada del Islam, su uso se perpetúa con algunas adaptaciones arquitectónicas, las salas reservadas al cuerpo se amplían en detrimento de los gimnasios y salas de lectura, y cambian las normas de higiene (el agua estancada de las piscinas romanas se reemplaza por agua permanente renovada).

Los hammam no solo servían como lugar de descanso y religioso (El Corán exige las abluciones para la oración, la purificación del cuerpo para conseguir la del alma) sino también como un lugar de reunión social y política, un lugar de encuentro, "un peculiar espacio social de escape y diversión, un espacio lúdico".

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